La receta del membrillo es muy sencilla, pero muy laboriosa. El membrillo es un fruto de temporada, que en la zona costera atlántica de Galicia se da con bastante facilidad, su momento óptimo es el final del verano o el comienzo del otoño. EL fruto no es fácil de pelar, ni de cortar, ni tan siquiera de quitarle “el corazón”, pero por el dulce que hacemos con él y lo que nos cunden unos pocos frutos, merece la pena el trabajo.
La elaboración de la receta, ya sea en una olla tradicional o a presión, es muy similar, pero los resultados son muy distintos.
Ingredientes:
- Membrillos.
- Azúcar.
- Agua. (Opcional).
Elaboración:
Se limpian los membrillos de la pelusilla que tiene sobre la piel. Se trocean en cuatro partes. Se les quita la piel, “el corazón” y las posibles partes dañadas. Cortamos en trocitos. Pesamos el membrillo limpio. El mismo peso que tenemos del membrillo lo tenemos que pesar de azúcar y reservamos.
A partir de ahora podemos seguir la receta de dos modos diferentes.
Por un lado, podemos poner a calentar los tracitos de membrillo en la olla a presión, sin tapar, o en una tartera normal añadiendo un vaso de agua por cada kilo y cuarto de membrillo.
Una vez que la carne del membrillo comience a reblandecer como si fuera una compota de manzana, añadimos el azúcar. Como vimos antes, debe ser el mismo peso de azúcar que de membrillo limpio. Removemos de vez en cuando.
Cuando el azúcar se incorpore al membrillo, si usamos la olla a presión, tapamos, esperamos a que suba el “pitorrito” y después de cinco minutos retiramos del fuego para poder destapar. Si usamos la tartera normal, vamos trabajando la mezcla con cuidado de que no se peque.
Cuando con la tartera normal tengamos el color del caramelo, ya tenemos el membrillo suficientemente cocido. Esto puede ser entre 20 y 45 minutos dependiendo del grado de maduración del membrillo y de la temperatura del hornillo. Con la olla a presión debería salir con el color del caramelo después de los cinco minutos.
Llegó la hora de la batidora. Tenemos que pasar la batidora o el chino, según queramos que nos quede de fino el membrillo.
Una vez que esté a nuestro gusto lo vertemos sobre herméticos o tazas de café o cualquier recipiente con las pareces lisas que sea fácil de desmoldar.
Dejar reposar dos o tres días y ya tendrás un dulce que te puede durar varios meses sin estropearse. Es el acompañante ideal del queso fresco o como acompañante de algunos platos de carne.
¡¡¡Suerte!!!